Hemiplejía

La hemiplejia es la parálisis de un lado del cuerpo, ya sea el derecho o el izquierdo. Esta parálisis puede afectar a todo el cuerpo o a una parte del mismo, como un brazo o una pierna. La mayoría de las hemiplejías son el resultado de un accidente cerebrovascular.

Definición de hemiplejia

La hemiplejía se define como la "pérdida más o menos completa de la capacidad motora voluntaria en una mitad del cuerpo". Cuando la hemiplejia afecta al lado derecho o izquierdo del cuerpo, pueden verse afectadas o no varias partes: el brazo y/o la pierna y/o la cara.

Hemiplejia

Existen dos tipos principales de hemiplejía:

  • Hemiplejía espástica en la que los músculos afectados están rígidos;
  • Hemiplejía flácida, en la que los músculos son blandos y débiles.

Además, existen varias formas de hemiplejía en función del grado de discapacidad:

  • Hemiplejia total, no existe movimiento ;
  • Hemiplejia parcial, algunos movimientos son todavía posibles;
  • Hemiplejía proporcional, cuando las extremidades están afectadas de la misma manera;
  • Hemiplejía no proporcional cuando una extremidad está más afectada que la otra.

Esta parálisis está relacionada con un daño del sistema nervioso central, es decir, que afecta al cerebro y a la médula espinal. Las órdenes de movimiento enviadas por el cerebro ya no se transmiten a los músculos. Esto indica una lesión unilateral de la vía piramidal, que agrupa varias fibras nerviosas que van de la corteza cerebral a los distintos niveles de la médula espinal. Esta es la vía nerviosa responsable de la contracción muscular.

Las consecuencias de la lesión siempre se producen en el lado opuesto del cuerpo. Así, una hemiplejía derecha corresponde a una lesión cerebral izquierda, y viceversa.

La hemiplejia es, en la mayoría de los casos, el resultado de un accidente cerebrovascular. Un ictus puede definirse como una pérdida repentina de la función cerebral sin otra causa aparente que la vascular. Un ictus se produce cuando se produce una interrupción repentina del flujo sanguíneo al cerebro, lo que priva de oxígeno a una o varias partes del cerebro y provoca su mal funcionamiento y muerte en cuestión de minutos.

Los accidentes cerebrovasculares pueden tener dos orígenes diferentes: una interrupción del suministro de sangre a una parte del cerebro debido a un coágulo que bloquea una arteria, conocido como accidente cerebrovascular isquémico, o una hemorragia cerebral en el caso de un accidente cerebrovascular hemorrágico. Por lo tanto, un ictus es una emergencia que pone en peligro la vida. El ictus es la principal causa de discapacidad adquirida en adultos.

Por último, aunque menos frecuentes, existen otras causas de hemiplejía: un tumor del sistema nervioso central, un traumatismo, una infección vírica (VIH), una meningitis, una tuberculosis.

Síntomas de hemiplejía

En general, la hemiplejia se caracteriza por una dificultad más o menos importante del paciente para mover sus extremidades. De hecho, los síntomas y las características de la parálisis pueden ser muy variables de un paciente a otro. Dependen mucho de la arteria afectada y del territorio en cuestión.

Cuando una hemiplejia es parcial, es decir, los movimientos aún son posibles, se produce una disminución de la fuerza muscular asociada a una escasa movilidad. Se manifiesta con torpeza, dificultad para caminar, gran fatiga y caídas frecuentes del lado afectado.

En el caso de la hemiplejia total, el movimiento no es posible y los reflejos son inexistentes.

También puede observarse un cambio en el tono muscular: los músculos están rígidos y contraídos en el caso de la hemiplejia espástica, o por el contrario, blandos y flácidos en el caso de la hemiplejia flácida. Además, cuando la cara está afectada, el párpado puede caer o la sonrisa puede ser asimétrica, lo que indica que los músculos faciales se han visto afectados.

Además de los trastornos motores, existen otros síntomas:

  • Dolor en las extremidades afectadas;
  • Afasia, es decir, dificultades para expresarse y comprender ciertas palabras;
  • Trastornos de los esfínteres que provocan incontinencia urinaria o, por el contrario, retención urinaria o incontinencia fecal;
  • Trastornos sexuales, especialmente la disfunción eréctil y la eyaculación en los hombres. Es muy frecuente observar una disminución de la libido en los pacientes.

Pueden surgir complicaciones de la hemiplejía, como dolor en las articulaciones inmovilizadas, fragilidad ósea, úlceras por presión (en relación con la bipedestación prolongada) y trastornos circulatorios con riesgo de flebitis o edema.

Diagnóstico de hemiplejía

Para determinar la localización de las lesiones, el médico se basa en los síntomas y las características del paciente. Así, una hemiplejía no proporcional que predomina en la cara y el brazo o en el muslo, asociada a problemas de lenguaje y visión y a la pérdida de conciencia, sugiere un daño en la corteza cerebral.

Los exámenes de imagen por resonancia magnética (IRM) ayudan a identificar las causas de las lesiones cerebrales (rotura de aneurisma, tumor, etc.). Son esenciales porque orientan la gestión de las emergencias.

Tratamiento de la hemiplejía

El tratamiento de la hemiplejía se basa principalmente en el tratamiento de la causa para hacer retroceder, o al menos evitar, el agravamiento de la hemiplejía. Según el tipo de ictus, hemorrágico o isquémico, el tratamiento es diferente, pero la prioridad sigue siendo la misma. El tratamiento se completa con tratamientos para los síntomas asociados. En una segunda fase, la rehabilitación adaptada permite mejorar las secuelas motoras y del lenguaje.

Además de tratar la causa de la hemiplejía, debe administrarse un tratamiento para los diversos síntomas asociados, el más común de los cuales es la rigidez muscular (o espasticidad) para la que se utiliza baclofeno o tizanidina por vía oral o intravenosa. También puede tratarse localmente con inyecciones de toxina botulínica. También se puede considerar el tratamiento quirúrgico.

En una segunda fase, se recurre a la rehabilitación. Debe ser lo más precoz posible para obtener una mejor recuperación de los déficits, y para evitar cualquier complicación. Para ello, un equipo de varios profesionales sanitarios interviene en función de las necesidades de cada paciente: un fisioterapeuta para la recuperación motriz, un logopeda para remediar los trastornos del lenguaje, un ortopeda en el caso de los trastornos oculares, un terapeuta ocupacional para adaptar la vida cotidiana del paciente a su discapacidad, un psiquiatra o un psicólogo (la depresión es frecuente en esta enfermedad)... El objetivo de este tratamiento es permitir al paciente obtener la mayor autonomía posible.

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