Sufrimiento fetal en partos

Sufrimiento fetal en partos

L La obstetricia y ginecología son ramas médicas en las cuales las negligencias pueden estar presentes, negligencias especialmente comprometedoras dadas las circunstancias.

La vida del feto o recién nacido, así como de la madre, puede ser puesta en peligro si las actuaciones médicas no han sido las más correctas.

Pueden darse casos muy diversos, siendo los Protocolos Asistenciales de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia una de las bases desde donde considerar objetivamente los casos. Tales protocolos, sin embargo, no deben ser tomados de forma estándar o al pie de la letra.

Tal y como ocurre en otros muchísimos casos en el ámbito de los errores médicos, las negligencias se producen por una lectura demasiado literal de los protocolos y actuaciones a seguir según las circunstancias.

Ginecólogos y obstetras saben que cada cuerpo de cada mujer es un mundo, un cuerpo que a pesar de poder padecer afecciones comunes, responde de manera diferente, tanto en cuanto a síntomas como a respuesta a los tratamientos.

Sufrimiento fetal perinatal en el parto

El concepto falta de bienestar perinatal alude a todo evento que se dé inmediatamente antes, durante o después del alumbramiento. El sufrimiento fetal perinatal en el parto es uno de los principales motivos de preocupación por parte de los padres, una afección relativamente común y a la que hay que prestar mucha atención.

El sufrimiento fetal es provocado, básicamente, por una defectuosa permuta de oxígeno entre la madre y el bebé, alteración que afecta a la placenta y por tanto a la salud del feto o neonato. Esta dolencia es observada por los médicos gracias a la monitorización a que son sometidos tanto madre como hijo.

El sufrimiento fetal en partos es uno de los problemas más comunes en el área de las negligencias médicas cometidas en plantas de maternidad de hospitales. Entre los casos en donde existen más demandas sobresalen las actuaciones médicas con fórceps.

Se dan circunstancias muy negativas para la vida del recién nacido, que pueden comprometer muy seriamente su vida o su calidad de vida, así como la de la madre. En el área de la ginecología existe hoy en día una importante polémica respecto a la realización de cesáreas, sean programadas o no.

La OMS recomienda que descienda el número de cesáreas practicadas, algunas de las cuales se llevan a cabo casi mecánicamente cuando se presenta un parto que no discurre según lo deseado por los facultativos.

La aplicación de oxitocina busca la facilidad a la hora de dar a luz, sin embargo en ocasiones no sirve y tienen que practicarse cesáreas de urgencia.

¿Cómo saber si hay sufrimiento fetal?

Como hemos indicado, ante un parto (sea o no de riesgo) los facultativas habrán de estar pendientes de varios factores. Entre ellos, la frecuencia o ritmo cardíaco del feto.

Este factor determina en buena medida el bienestar fetal; cuando sufre alternaciones, el personal médico deberá actuar rápidamente, siguiendo los protocolos establecidos. Aplicación de oxígeno a la madre, cambios de postura y otras acciones de primera instancia pueden ayudar, pero cuando la frecuencia cardíaca del bebé no mejora, será necesaria la extracción este, sea mediante fórceps u otros sistemas.

Para saber si hay sufrimiento fetal y el alcance de este se recurre al test de Apgar. Teniendo en cuenta los parámetros obtenidos, se podrá actuar lo antes posible en el sentido adecuado.

Como hemos indicado antes, los médicos siguen protocolos concretos, pero por supuesto también deben personalizar y tener los reflejos para enfrentar situaciones complejas o desacostumbradas.

Los motivos que puede desencadenar el sufrimiento fetal, pueden partir de diferentes factores, tanto placentarios como uterinos.

Podemos considerar como causas maternas aquellas en las que la falta de bienestar fetal se debe a una alteración en la salud de la madre.

El aporte de oxígeno a través de la placenta se verá alterado si, por ejemplo, la madre padece la denominada hipoxia materna. La hipoxia es producida tanto por algunas enfermedades cardíacas, como por anemias, pobre saturación de oxígeno…

Si queremos saber si existe sufrimiento fetal y a qué grado ha llegado o puede llegar, también deberemos conocer otras posibles afecciones de la madre. Estas, sin embargo, pueden presentarse de repente, lo que complica el protocolo médico.

Otra causa frecuente es la hipotensión. La hipotensión puede comprometer la salud del bebé al alternar el trasvase de oxígeno. Esta grave afección durante el parto puede deberse al síndrome de decúbito supino, causado por el aplastamiento de la vena cava inferior. También puede deberse a la toma de medicamentos para la hipertensión, así como a hemorragias a lo largo del período de gestación.

La acidosis materna también puede indicarnos la existencia de un riesgo para el bebé. Se trata de una diabetes que precisa insulina y con tendencia a la descompensación. Por otro lado, la hipertensión también es otro factor de riesgo. La preeclampsia es un tipo de hipertensión especialmente comprometedora, una clase de subida de presión sanguínea que se produce antes o durante el momento del parto, incluso en mujeres con una tensión arterial habitual normal.

También existen las causas placentarias, que nos ayudarán a saber si hay sufrimiento fetal.

Entre los motivos más comunes de sufrimiento fetal por alteraciones placentarias, podemos mencionar el desprendimiento de la placenta (uno de los más graves), la senescencia placentaria (envejecimiento placentario prematuro) e infartos.

También la llamada placenta previa es otra alteración que puede alertar a los facultativos, de modo que se adelanten a los acontecimientos.

Todo lo relacionado con el cordón umbilical, es de relevancia en el momento del parto. Las llamadas causas funiculares son todas aquellas relacionadas con pérdida de bienestar fetal por afecciones que parte del cordón umbilical.

En este aspecto, no cabría hablar de causas maternas. Hay que recordar que a través del cordón umbilical, la sangre ha de fluir de manera óptima, de modo que el intercambio de oxígeno sea el correcto. El movimiento del nasciturus puede hacer cambiar la disposición del cordón, comprometiendo gravemente tanto su salud como la de la madre.

Otra causa no materna para conocer si existen sufrimiento perinatal, son afecciones fetales. Por ejemplo, si la sangre del nasciturus está alterada o presenta un flujo escaso o irregular. Este tipo de afecciones son a su vez debidas a motivos muy diversos, como pueden ser anemias hemolíticas fetales.

Además de los factores mencionados, también afecciones uterinas puede provocar sufrimiento fetal, con consecuencias que podrán variar según muchos factores: entre ellos, la rapidez en la atención médica.

Principales secuelas del sufrimiento fetal

Las principales secuelas del sufrimiento fetal variarán en función de multitud de factores.

El tipo de grado de la lesión determinará el futuro del bebé, pero también tratamientos posteriores y recomendaciones en el buen sentido.

Sabiendo que las posibles secuelas del sufrimiento perinatal son motivo de evidente preocupación para los padres, los especialistas deberán informar puntualmente de lo sucedido. Siempre en un lenguaje claro, sin términos médicos complejos que puedan aún confundir más a los padres del recién nacido.

El mantenimiento de la homeostasis determinará la gravedad e incidencia de las secuelas. Cuando se produce falta de oxígeno al bebé, se ven comprometidas células, muriendo algunas de ellas.

Las neuronas también podrán verse afectadas. Lo cierto es que las lesiones reversibles son, afortunadamente, las más frecuentes. Es relativamente habitual que, tras cesáreas complicadas o complicaciones previstas o imprevistas, algunos recién nacidos tengan que ser atendidos por unos días en la UCI para neonatos.

Durante la estancia hospitalaria, se monitorizarán las constantes del pequeño, atendiendo personalmente el personal sanitario a cada uno de los ingresados. Taquipneas, bradicardias y otras alternaciones respiratorias o cardíacas, serán exhaustivamente seguidas proponiendo los remedios más indicados para cada situación clínica.

Podemos considerar las lesiones irreversibles aquellas en las que se produce muerte o necrosis parenquimar. En estos casos, suelen producirse secuelas como lesiones cerebrales de diferente grado.

Si la falta de oxígeno se exacerba, y además se alarga en el tiempo, la afección de las parénquimas será intratable. En estos graves casos, se da la muerte del bebé tras haber nacido o en el propio útero.

Prueba PH

La prueba PH para conocer si existe sufrimiento fetal (y a qué grado puede llegar), es una de las más habitualmente realizadas por el personal obstétrico. El examen se realiza en el mismo momento del parto.

Se trata de una prueba encaminada a conocer si el nasciturus está tomando el necesario oxígeno de la madre.

Es un procedimiento breve y no invasivo en el que se toman muestras de la cabeza del feto a través de instrumental médico específico. El cuello uterino ha de tener la dilatación adecuada para poder realizar la prueba PH, de lo contrario, esta no podría ser llevada a cabo.

Consecuencias del sufrimiento fetal

Como hemos indicado antes, las consecuencias del sufrimiento fetal dependerán en gran medida de factores tan diversos como:
  • El grado de agudeza en el intercambio de oxígeno vía placenta.
  • El tiempo de duración de la ausencia de oxigenación.

Si la situación se controla a su debido tiempo, es muy probable que las consecuencias del sufrimiento fetal, sean leves o relativamente leves.

En casos de una afección severa de las parénquimas, las consecuencias pueden ser impredecibles: desde el fallecimiento del feto hasta la existencia de graves secuelas que limitarán, de por vida, sus funciones vitales.

Por otro lado, las consecuencias del sufrimiento perinatal no solamente se relacionan con las propias afecciones físicas que pueda padecer el pequeño; en el plano psicológico, los padres pueden verse muy afectados. En este sentido, obstetras, pediatras y otro personal sanitario especializado, deberá informar siempre con tiento a la vez que con claridad.

El sufrimiento fetal en partos puede producirse tanto en cesáreas como en partos naturales.

Asimismo, la utilización de fórceps puede darse en ambos casos, por ejemplo cuando el canal de parto sea inviable (por estrecho u otros motivos) o cuando existan otros riesgos para el niño o para la madre.

La mala utilización del instrumental puede provocar, como hemos dicho, casos severos de sufrimiento fetal con resultados graves o mortales.

Una de las circunstancias relativamente habituales en el campo de las negligencias médicas en paritorios, es la mala utilización del fórceps, dando lugar a paraplejias y otras gravísimas dolencias.

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